Conoce cuáles son las actividades acordes a cada etapa educativa

Las excursiones escolares tienen como objetivo aportar unos valores y conocimientos que complementen el aprendizaje recibido en las aulas.

Vivir experiencias fuera del centro siempre es enriquecedor, ya que trasladan al mundo real las enseñanzas que se dan en clase, dándoles un enfoque práctico para que los alumnos las vivan en primera persona.

Cada salida del centro debe plantearse de manera particular: tiene que estar adaptada a la etapa educativa a la que se dirige y tener claro el objetivo didáctico que se quiere cumplir.

Por ello, no se planificará del mismo modo una excursión para alumnos de 1º Ciclo de educación infantil que una para Bachillerato.

Según la temática de las excursiones y los objetivos a los que respondan, éstas pueden ser clasificadas en:

Culturales

Los lugares que se visitan suelen ser museos, exposiciones, proyecciones, obras de teatro.

Recreativas

Están enfocadas hacia el entretenimiento. Suelen implicar actividades deportivas, juegos y talleres.

Instructivas

Son aquellas que se integran dentro de una unidad curricular y tienen un objetivo educativo adaptado a las lecciones que se están impartiendo en el curso. Suelen estar asociadas a una visita cultural o una salida en la naturaleza.

De servicios comunitarios

En este tipo de actividades, los alumnos aprenden el valor de ayudar a otros en su propia comunidad. Es un aprendizaje más social que fomenta la empatía y tiene un fin muy enriquecedor, ya que muestran al alumno su papel en la comunidad.

Y dependiendo de la etapa educativa de los alumnos, se recomienda más un tipo de experiencias que fomenten unos valores y cubran unos aprendizajes.

Educación infantil

En esta primera etapa educativa lo esencial es decantarse por experiencias sensoriales y actividades con las que los alumnos aprendan desde sus propias vivencias y experiencias. Están descubriendo el mundo, por eso es un momento esencial para enseñarles valores y fomentarlos: respeto, tolerancia e igualdad. Despertar su curiosidad, enseñarles a interpretar lo que ven y estimular la creatividad es fundamental.

Los talleres, los paseos por calles emblemáticas, las salidas a la naturaleza y las visitas a monumentos y museos muy visuales, llenos de actividades experienciales, son las actividades más recomendables. Unas experiencias instructivas para aprender a través de la diversión.

Primaria

En esta etapa se pueden ir introduciendo visitas más culturales, ya que los alumnos asimilan mejor los conceptos, su curiosidad por el entorno se despierta y comienzan a plantearse preguntas más relevantes. Las visitas a museos de ciencias naturales, sobre la evolución de la humanidad y el universo les ayudarán a responder a estas cuestiones que han comenzado a preguntarse. En las salidas a la naturaleza y actividades deportivas se les puede dar un poco más de independencia, fomentando los valores individuales, pero también la importancia del trabajo en equipo para conseguir objetivos de forma colaborativa.

E.S.O.

Los alumnos comienzan a mostrarse más adultos e independientes. Las temáticas de las excursiones pueden ser más específicas. De todos modos, siguen siendo recomendables las visitas experienciales, ya que son las más efectivas a la hora de aprender a través del entretenimiento. Se pueden vincular las excursiones a materias y asignaturas más específicas, como la tecnología, la cultura o el arte. Las actividades culturales despertarán sus sentidos y fomentarán su creatividad. Los deportes de aventura pueden presentarse como un reto más complicado, ya que sus habilidades motrices están en un punto óptimo. Las salidas pueden alargarse, incluso durante más de un día, ya que los alumnos son más autónomos. Se pueden incluir idiomas extranjeros en las actividades.

Bachillerato

Dependiendo de la rama que haya elegido cada alumno, las actividades elegidas para la excursión pueden ser más especializadas, ya sean como visita a un museo, a un emplazamiento natural, a un parque tecnológico o a un espectáculo. En esta etapa, los alumnos pueden considerarse prácticamente adultos, y la necesidad de supervisión cambia. Es muy interesante plantear las excursiones como una extensión práctica de las unidades didácticas que se están estudiando en clase.